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Mundo Francia Miercoles, 1 de Febrero de 2017

Emmanuel Macron revoluciona la carrera electoral francesa

El ex Ministro de Economía podría convertirse, tras el escándalo de corrupción que enfrenta el candidato conservador, en el favorito de cara a las elecciones presidenciales de Mayo.

Miercoles, 1 de Febrero de 2017
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01-02-2017. El candidato, que se presenta como independiente, ha desconcertado a los analistas políticos centrándose en la economía y en la promesa de reactivar la movilidad social en el país.

Haciendo campaña en territorio de la extrema derecha en la región industrial del norte de Francia, donde la situación económica es difícil, Emmanuel Macron no ofreció a sus residentes esperanzas de hallar un remedio rápido ni chivos expiatorios para sus problemas, sólo la promesa de reactivar la economía.

"No nos engañemos", declaró el candidato presidencial de 39 años a su audiencia de Henin-Beaumont, una ciudad gobernada por el Frente Nacional, proponiendo más de una década de pacientes inversiones en educación, tecnología y energías renovables. "El FN os está mintiendo. No tiene ningún plan".

En un país objetivo de los extremistas islamistas y donde se prevé que la líder del FN, Marine Le Pen, pase a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales con la identidad y la seguridad como programa, Macron ha desconcertado a los analistas políticos centrándose en la economía y en la promesa de reactivar la movilidad social en Francia.

En el proceso, ha energizado la campaña electoral francesa. Los sondeos indican que Macron, un ex ministro de Economía que se presenta como independiente, se ha alzado hasta el tercer puesto en la contienda por detrás de Le Pen y del candidato de centro derecha François Fillon -y puede albergar esperanzas de pasar a la ronda final en mayo entre los dos candidatos ganadores de la primera vuelta.

François Hollande, el presidente socialista, ha descartado presentarse a la reelección ante los catastróficos índices de aprobación, lo que deja a Manuel Valls, el ex primer ministro a favor del sector empresarial, como principal candidato. Pero si pierde las primarias de este mes frente a un candidato de la izquierda más radical, Macron podría recoger votos del centro izquierda.

"La economía, el empleo, el paro siguen siendo las prioridades para los votantes franceses", aseguró Adelaide Zulfikarapasic, responsable de sondeos políticos de BVA. "La economía ha sido el punto débil de Hollande, la razón de que fuese tan impopular y de que se viese obligado a hacerse a un lado. Es probable que Macron tenga que abordar el terrorismo y la seguridad, pero por el momento, el hecho de representar una nueva alternativa política parece compensar sus debilidades potenciales".

Las encuestas reflejan un creciente apoyo, lo que ha sembrado el desconcierto entre los partidos tradicionales de la derecha y la izquierda. Macron era un completo desconocido para la opinión pública hasta hace tres años, cuando fue nombrado ministro del Gobierno socialista. Pero en diciembre, más de 12.000 personas asistieron a su mitin público en París, una cifra que se consideró un signo de fortaleza tratándose de un político novato. El entusiasmo parece haberse extendido a las provincias, donde miles de personas han hecho cola para escucharle.

"Macron causa furor, no es flor de un día", aseguró Laurent Bouvet, un catedrático de la Universidad de Versalles. "Algunos votantes se ven atraídos por su juventud y su condición de independiente. Pero otros sólo tienen curiosidad por esa sensación. Teniendo en cuenta que la ‘novedad‘ nunca se ha puesto realmente a prueba en las campañas presidenciales francesas, resulta difícil vaticinar lo que va a suceder".

Desde que creó su propio partido, ¡En Marcha!, en abril y abandonó el Gobierno en agosto, Macron ha desafiado las predicciones de analistas políticos y veteranos, que señalaron su falta de experiencia y de una maquinaria de partido.

También apuntaron a las dificultades que han tenido los candidatos centristas para superar la división entre la izquierda y la derecha en Francia en los últimos 60 años.

Macron, licenciado por la elitista Escuela Nacional de Administración (ENA) y ex banquero de Rothschild, se hizo popular gracias a sus críticas constantes a doctrinas de la izquierda, como la semana laboral de 35 horas y el impuesto sobre el patrimonio.

Sus medidas de liberalización aprobadas en 2015 se convirtieron en un símbolo de la renovada voluntad de Francia a aplicar reformas.

Macron ha tocado la fibra sensible al responsabilizar de parte de los problemas económicos que sufre Francia a una casta que goza de protección laboral y privilegios regulatorios a costa de los jóvenes, la gente con contratos de trabajo temporales y los residentes de los barrios más desfavorecidos de la periferia de las grandes ciudades.

Destacados miembros del Partido Socialista se han posicionado con Macron. Gérard Collomb, el alcalde de Lyon, fue uno de sus primeros defensores, y también ha recibido elogios de la ministra de Medio Ambiente Ségolène Royal, la ex pareja de Hollande.

Macron citó los nombres del ministro de Defensa Jean-Yves Le Drian, un defensor oficial de Valls en las primarias socialistas de este mes, y del ministro de Agricultura Stéphane Le Foll, un leal a Hollande, durante un mitin en Bretaña.

Según el Prof. Bouvet, aún es pronto para determinar si esto es bueno para la posición de Macron como fuerza política revolucionaria. Cuando se enfrente a Le Pen y a Fillon, es posible que Macron tenga problemas para parecer creíble en materia de seguridad, identidad e inmigración.

"La campaña no ha empezado, las encuestas carecen de sentido", advirtió el Prof. Bouvet. "Y cuando empiece, dentro de uno o dos meses, la gente se preguntará: ¿quién está mejor posicionado para negociar con Vladimir Putin y Donald Trump?"