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Mediamendoza, 10 años

Por Martín Rostand, primer director periodístico de Mediamendoza.

22-02-2018.

Hace unos días me llegó a través de las redes sociales un posteo que aludía al “pálido punto azul”, aquella célebre fotografía de la Tierra tomada por la sonda Voyager II desde una distancia de 6000 millones de kilómetros y que fuera en 2001 seleccionada por Space.com como una de las diez mejores fotos científicas espaciales de la historia

Lo del “pálido punto azul” corresponde a una maravillosa reflexión que hizo Carl Sagan sobre la fotografía que nos muestra como una mota o punto de luz casi imperceptible debido a la distancia que separaba del fulgor del Sol a la sonda que tomó la foto.

Mientras discurría en esas cavilaciones, sonó mi teléfono y recibí de mi querido Carlos Mazzoni muy complacido la invitación para escribir estas líneas, a propósito de los diez años que cumple “nuestro” querido Mediamendoza.

Y me permito la presuntuosidad de apropiarme de este maravilloso presente que tiene el diario, porque uno nunca termina de separarse de las cosas que vió nacer.

Al revés de lo que le ocurría a la Tierra en aquella maravillosa fotografía de la Sonda que fue tomada justo un instante antes de que nuestro planeta se volviera invisible por la distancia a medida que avanzaba aquel viaje, este diario crece incesantemente, brilla con luz propia cada vez más potente y alcanza logros que dibujan una sonrisa de incredulidad en los corazones de quienes estuvimos en el momento de su concepción.

Es imposible para mí olvidar aquel afortunado encuentro vespertino con mi entrañable amigo en su vieja oficina de la calle San Lorenzo en la que le conté que aquella siesta había soñado que me veía en el medio de la redacción de un gran diario en el que trabajaban muchos periodistas. El relato sirvió para que sin decir palabra se levantara de su sillón y sacara de un armario un montón de viejos diarios que coleccionaba, desparramándolos sobre su escritorio para contarme que hacía mucho tiempo soñaba con la idea de crear un diario.

Él pensaba en un diario de papel, pero advertimos que la tecnología nos permitía servirnos de Internet para hacer un diario digital, que ya por aquel entonces quizás pudiera no ser el primero de San Rafael, pero que con nuestro comprometido esfuerzo podría llegar a ser el mejor.

Cruzamos nuestras miradas maravillados por la coincidencia y aquella misma tarde nació el diario. Después llegó el nombre, cuya génesis dejo en el secreto para alimentar un mito inconsistente.

Corría el mes de agosto o setiembre de 2007. La febril vorágine de aquellos días previos le quitan precisión al recuerdo y desde entonces mucho es lo que ha nutrido la historia de este diario que hoy es un medio referencial en el periodismo de la provincia.

Sellamos nuestro acuerdo prometiéndonos que en el camino eventualmente podríamos sacrificar algunas cosas, pero nunca la calidad de la publicación ni el compromiso de respetar el juicio crítico del público.

Quedó también grabada en mi corazón la anécdota de Lionel, padre de mi amigo quien, ya anciano y sabio, irrumpió en una de aquellas agitadas reuniones preguntando qué estábamos haciendo. Al contarle nuestras apetencias, nos espetó: “¿Para qué quieren un diario? Lo único que van a conseguir con eso son problemas y enemigos. Dejen de perder el tiempo y pónganse a laburar”, sentenció.

Aquella ingrata profecía inauguró nuestra porfía.

Hoy siento en mi corazón la sonrisa en el rostro de Lionel, viéndonos a cada uno por su camino y en el medio, un diario cada vez más fuerte e influyente que, cumpliendo en parte su vaticinio, nos hizo pasar algunas noches sin dormir, pero que también ganó prestigio y creó lazos que hoy sostienen un existencia que se suma logros a una rica historia en el periodismo local.

El hecho de que no sean muchos los medios de publicación continua que han logrado subsistir en el tiempo muestra la importancia de este aniversario.

Dato idiosincrático de nuestro querido San Rafael.

En diez años pasaron muchas cosas. Ya no queda ninguno de los periodistas que comenzaron trabajando en el diario y ayudaron a alumbrarlo en sus comienzos y cada vez que lo leo añoro aquellas exquisitas reuniones de redacción de los jueves a la tarde en la calle Buchardo que a pocos meses de andar tenía una pobladísima redacción de siete miembros, en la que contábamos a un vecino curioso que nos cebaba mates.   

Como todas las  historias, contarla con honestidad nos obliga a reconocer que no todo fue color de rosa. Hubo amargas disputas en el camino, muchos momentos de incertidumbre en la que la propia subsistencia del diario estuvo en duda. Un día nos robaron todo, absolutamente todo y nunca nadie pudo explicar aquel hecho del que pasamos rápidamente, porque había que seguir publicando.

Como en todo emprendimiento, se cometieron errores, hubo aciertos y también  bifurcadas que alejaron gente y otras que trajeron nuevo recurso humano del cual hoy se nutre el diario para seguir forjando aquella impronta de calidad en la publicación y compromiso con el público que acuñamos al momento de concebirlo. 

Los caminos de la vida nos llevaron por otros recorridos, pero subsiste la certeza de que las coincidencias que permitieron fundar el diario y que enriquecieron su formación, seguirán ocurriendo e impulsando al grupo humano que lo sostiene, comandado con toda solvencia hoy por sus jóvenes directoras y todo un plantel que estoy seguro que no sólo se esfuerzan cada día en su trabajo por el impulso de su vocación, sino porque sienten que “están haciendo algo distinto en el periodismo local”, tal como ocurría en aquellos días en que sobraban los dedos de una mano para contar los que trabajábamos en el diario.

Diez años es mucho tiempo, y a la vez es una chispa casi imperceptible en el continuo devenir.

Aquel pálido punto azul que vió Carl Sagan antes de que nuestro planeta desapareciera en la distancia muestra la irrelevancia en que nos fundimos cuando comprendemos la compleja inmensidad en la que vivimos.

El tiempo seguirá su curso ineluctable y llegará el día en que ya no estaremos aquí, pero auguro que Mediamendoza seguirá estando para que otros lo lean, lo escriban, se formen y se informen con este medio que ya es mucho más que un diario.

Brindo por esta primera década y por todas las que vienen.

Felicitaciones al personal y a la dirección por el logro y adelante con el trabajo, que no está dirimida aún la disputa con el viejo Lionel…