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Obama se despidió: “Sí podemos, sí lo hicimos”

El último discurso del presidente demócrata se convirtió en un acto de afirmación de la diversidad. “Os pido que no perdáis la fe en vuestra capacidad de cambio- dijo- sí podemos, sí lo hicimos y sí podemos”

11-01-2017. El 44º presidente de Estados Unidos, Barack Hussein Obama, se despidió de sus compatriotas de la misma manera que empezó su mandato, en la ciudad de Chicago y con el “Yes we can”. “Os pido que no perdáis la fe en vuestra capacidad de cambio- dijo- sí podemos, sí lo hicimos y sí podemos”. Así terminó su discurso de despedida, una manera de convocar de nuevo a los estadounidenses a no darse por vencidos y a movilizarse en defensa de los valores democráticos, la igualdad, la libertad y el respeto a la diversidad.

Obama avisó que la democracia está “amenazada” por varios frentes.“La desigualdad creciente, los cambios demográficos… cómo responder a estos desafíos a nuestra democracia determinará nuestro futuro”, dijo. Y para ello propuso un nuevo “contrato social” porque “todo el progreso que hemos conseguido sabemos que no es suficiente… y si no creamos oportunidades para todas las personas, la desafección y la división que frena el progreso se agudizará en los próximos años”.

Era también una manera de arengar a los demócratas a oponer resistencia a la contrarreforma que pretende llevar a cabo la nueva administración bajo el liderazgo de Donald Trump. “Estados Unidos se ha distinguido por el movimiento hacia adelante, una ampliación constante de nuestro credo fundador de abrazar a todos y no sólo a algunos… depende de todos nosotros que nuestro gobierno ayude a superar los retos a los que nos enfrentamos…Corresponde a cada uno de nosotros ser los guardianes celosos de nuestra democracia”.

La despedida emotiva y multitudinaria de Obama se convirtió un acto de afirmación de la diversidad, situando en el mismo barco y en el mismo combate por la justicia “a los negros y otras minorías, a los refugiados, a los inmigrantes, a los campesinos pobres, a los transexuales, y al hombre blanco de mediana edad que desde el exterior puede parecer que tiene todas las ventajas, pero que ha sufrido también el cambio económico, cultural y tecnológico”. En este sentido, advirtió que “más peligroso para nuestra democracia que un coche bomba o un misil es el miedo al cambio; el temor a las personas que hablan o rezan de manera diferente; la intolerancia ante la disidencia y el pensamiento libre…”.

Buena parte de la intervención de Obama cabe ser interpretada como una serie de advertencias a su sucesor. En cuanto al cambio climático por ejemplo, Obama señaló que “sin una acción más audaz, nuestros hijos no tendrán tiempo para debatir la existencia del cambio climático; van a estar ocupados con sus efectos: los desastres ambientales, trastornos económicos, y las olas de refugiados climáticos”.

Aunque quizá la advertencia a Trump más severa tenía que ver con Rusia y con Putin: “Rivales como Rusia o China no pueden igualar nuestra influencia en todo el mundo –dijo- a no ser que renunciamos a lo que representamos, y nos convirtamos en un país más grande a base de intimidar a los vecinos más pequeños”.

Y Obama terminó como empezó: “Yo os pido que os aferréis a la fe escrita en nuestros documentos de fundación; esa idea susurrada por esclavos y abolicionistas; ese espíritu cantado por los inmigrantes y colonos y los que marcharon por la justicia; ese credo reafirmado por los que plantaron banderas en los campos de batalla extranjeros y en la superficie de la luna; un credo en el núcleo de cada historia estadounidense: Sí podemos, sí lo hicimos, sí podemos”.

Al final no pudo contener las lágrimas. Tampoco su esposa Michelle, ni Joe Biden, el vicepresidente. En un momento del discurso, la multitud coreo “four years more!!”, (cuatro años más), pero inexorablemente dentro de nueve días, comenzará otra historia.