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En cinco años, Francisco ya se convirtió en el Papa que más habló de pobreza

Este martes el Sumo Pontífice cumple cinco años de un pontificado marcado por sorpresas, claroscuros y dificultades para reformar la Iglesia.

13-03-2018

Hace ya cinco años que el cardenal Jorge Bergoglio apareció en el balcón del Vaticano y, tras anunciar que ahora se llamaba Francisco, bromeó que "vinieron a buscar al Papa al fin del mundo". Para el primer papa argentino -y latinoamericano-, fueron cinco años muy activos, con sorpresas, claroscuros y ausencias. Desde que fue elegido al trono de Pedro, la noche lluviosa del 13 de marzo del 2013, Francisco tuvo que encarar importantes desafíos, entre ellos los escándalos por abusos sexuales y una dura disidencia interna que se resiste a toda reforma.

El Papa que más habló de pobreza

"Cómo me gustaría una Iglesia pobre y para los pobres", anunció el Papa en un encuentro con periodistas cuatro días después de haber sido nombrado Papa. Unos diez días después, en su primera homilía de jueves Santo, Francisco instaba a los sacerdotes a "ser pastores con olor a oveja, en medio de su rebaño” y afirmaba que la Iglesia debe "salir de sí misma e ir a las periferias".

Desde el principio, la atención a los pobres y marginados fue el signo distintivo de un papa que lava los pies a presos y mandó instalar baños y lavaderos para sin techos en el Vaticano. En estos cinco años, Francisco pronunció más de mil discursos, durante los cuales habló de pobres y pobreza en 1.300 ocasiones, mucho más que todos sus predecesores, inclusive que Juan Pablo II que reinó 27 años, según un estudio para la revista italiana Il Venerdi del diario La Repubblica.

"Su sensibilidad hacia la pobreza ha caracterizado todo su camino como pastor de la Iglesia y testigo de Cristo", reconoció el cardenal Piero Parolin, Secretario de Estado, en el prólogo del libro "El otro Francisco" publicado por la editorial InfoVaticana.

Para muchos vaticanistas y autores de cientos de libros sobre Francisco, ese es seguramente el mayor legado que deja Francisco. Un modelo de Iglesia que se inspira a las enseñanzas de Pablo VI, el papa que modernizó la Iglesia en los años 60 y que propone como ejemplo al arzobispo salvadoreño Oscar Romero, la "voz de los sin voz". A los dos proclamará santos este año.

La primera foto de Francisco como Papa.

Tolerancia cero con los abusos sexuales y la polémica en Chile

De cara a la saga de abusos sexuales cometidos por curas, el papa argentino mantuvo la línea de "tolerancia cero" impulsada sobre el final de su papado por su predecesor Benedicto XVI. Sin embargo, la defensa pública del obispo chileno de Osorno, Juan Barros, acusado de haber encubierto casos de abusos sexuales, y sobre todo su pedido de pruebas a las víctimas, ensombrecieron su visita en enero pasado a Chile.

Ante el desconcierto generado, el Papa decidió revisar el caso, pedir disculpas públicas y enviar a un investigador especializado, un gesto calificado de valiente y poco común para un pontífice.

"Las intenciones del Papa son buenas, pero no se transforman en acciones", resumió la irlandesa Marie Collins, símbolo internacional de la lucha contra la pedofilia, quien renunció hace un año, indignada, a formar parte de la comisión vaticana encargada para combatir los abusos sexuales en la Iglesia y que Francisco acaba de renovar.

La fuerte oposición a la reforma y el cambio a futuro

Los sectores más conservadores de la Iglesia cuestionaron duramente al Papa después de la publicación de su exhortación apostólica Amoris Laetitia (La alegría del amor), donde estipula que los divorciados que se volvieron a casar pueden acceder a la comunión en algunas casos. Pero aunque a diferencia de su retraído antecesor Benedicto XVI volvió a hacer simpática la Iglesia para muchos, se formó un fuerte oposicie resistencia en su contra que el experto vaticano Marco Politi habla incluso de "una guerra civil soterrada".

Según Politi, el pontífice argentino da "dos pasos hacia adelante y uno hacia atrás" y sus esfuerzos a favor de las reformas internas así como sus aperturas doctrinales generaron también malestar y críticas abiertas, entre ellas del ex prefecto para la Doctrina de la Fe, el cardenal alemán Gerhard L. Muller. Sus adversarios posiblemente no son mayoría, pero son activos, bien conectados y afines a los medios. Opinan que las medidas modernizadoras de Francisco van demasiado lejos.

Si bien reformar la Curia romana resulta una labor titánica, "limpiar el Vaticano es como limpiar la esfinge de Egipto con un cepillo de dientes", como reconoció el mismo Papa, es evidente que Francisco está dejando su huella: de los cerca de 120 cardenales electores en caso de cónclave, casi 50 fueron designados por él. Es decir que la Iglesia del futuro estará marcada por su visión, la de un hombre que viene del sur del mundo, que desprecia los palacios, preocupado por los conflictos olvidados del planeta y gran defensor de la paz.

Fuente: tn.com.ar