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Día de la Diversidad Cultural: La importancia de la integración y los riegos de la división

Cuando una nueva ola de regionalismo azota a Occidente, vale recordar los logros de la diversidad y los peligros de la división absurda.

12-10-2017. Este 12 de Octubre, Argentina celebra el Día de la Diversidad Cultural, antaño conocido como "Día de la Raza". La jornada invita a la reflexión histórica y busca promover el diálogo entre culturas.

Nacida en recuerdo al día en que Cristóbal Colón llegó a las costas de América hace cinco siglos, la jornada ha sido escenario usual para la revisión histórica: ¿Qué significó la conquista? ¿Fue un avance hacia el futuro o un exterminio inhumano?

Sondear esta grieta histórica en busca de respuestas es importante y enriquecedor. No obstante, usar este día para reflexionar sobre los problemas actuales puede ser incluso más productivo.

La historia, es claro, ha seguido su rumbo desde el descubrimiento de América. Mucho ha cambiado desde entonces; el mundo ha evolucionado. Sin embargo, muchos de los dilemas que las sociedades enfrentaban hace cinco siglos siguen presentes hoy.

La xenofobia, el nacionalismo, y la intolerancia religiosa, entre otros flagelos, han serpenteado hasta la actualidad. Incluso, presenciamos hoy un renacer de estas enfermedades, que creíamos extintas.

La comunidad internacional, que luego de las dos guerras mundiales abrazó a la integración como una defensa contra la confrontación y la masacre injustificada, ha sido reemplazada por una nueva generación, y el mundo ha regresado a la xenofobia y al nacionalismo.

Trump quiere construir un muro e insinúa un odio constante hacia latinos y musulmanes; el Reino Unido quiere huir de la Unión Europea; en Alemania un partido ultranacionalista acaba de convertirse en el tercero más importante de país; Cataluña quiere independizarse de España; y el rechazo a la inmigración se ha convertido en una política de estado en gran parte del globo.

Estos son algunos de los ejemplos más representativos; los síntomas más visibles. Pero este desvarío xenófobo y regionalista puede hallarse cerca de casa también, a veces con una virulencia insospechada.

El clásico “se llevan todo” es una marca registrada de una porción importante de la sociedad argentina, y se usa periódicamente como arma retórica contra las colectividades bolivianas o chinas asentadas en el país.

Recientemente, la arremetida regionalista de San Luis, auspiciada por el clan Rodríguez Saá, ha sido noticia por sus mordaces disposiciones. Y no es el caso más próximo.

Incluso en Mendoza existe un creciente regionalismo; un departamentalismo que ve con recelo a sus vecinos o a la capital. El gobernador Cornejo, en esta línea, advirtió durante su última visita a San Rafael de la “grieta grotesca” entre el Sur y el Norte de la Provincia, que en tiempos de campaña es instigada en busca de votos.

Por todo lo anterior, los desafíos de la integración y el intercambio cultural, y los riegos de su supresión, no deben vincularse únicamente con Colón o el período colonial. El reto es tan contemporáneo hoy como lo fue siempre. La respuesta es simple: la diversidad es progreso; el odio y los cercos son atraso y muerte.