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Mendoza

San Rafael Entrevista Viernes, 13 de Abril de 2018

“La venta ambulante me ayudó a salir de la depresión”

Casi todas las noches la vemos junto a sus hijos ofreciendo sus artesanías en crochet, metal y otros nexos. Ella asegura que la venta ambulante la ayudó a salir de una severa depresión y hoy es su medio de vida.

Fotos: Jorge Gutierrez / Mediamendoza.com

Sara Sola, es la protagonista de la entrevista de este domingo, un rostro conocido por todos. Quién no la vio alguna noche pasar por los restaurantes o heladerías, particularmente en la zona Oeste de avenida Yrigoyen, ofreciendo sus artesanías en crochet.

Sus tres hijos varones (trillizos) la acompañan, dos de ellos Manuel y José tienen su propia venta de artesanías de objetos en metal, mientras que Miguel, la acompaña del brazo, porque desafortunadamente su ceguera no le permite ayudar a sus hermanos.

“Salir a vender surgió por la necesidad de hacer algo, yo estaba con una depresión muy grande y mis otras hijas me ayudaron a salir. Una de ellas teje y un día me pidió que le ayudara a tejer y después me entusiasmé se me empezaron a acumular muchos trabajos y ahí me dije, voy a tener que hacer el empeño de salir a vender” comentó Sara.  

Y continuó diciendo “así me armé unas tiritas con frutillitas, que fue lo primero que empecé a hacer y salí a vender, hace siete años, después empecé a hacer caritas, pajaritos”.

Como cualquier vendedor, Sara también padece los avatares de días con ventas y días en los que regresa a casa sin haber podido vender un solo producto. No obstante asegura que éstos últimos son los menos.

“Salgo en la noche, porque el sol me hace muy mal, además me canso mucho sobre todo en el verano. Hay días que no vendemos nada y otros días sí, pero esta temporada nos ha ido muy bien, la gente de acá ya nos conoce y ya todos nos han comprado algo (risas) asique cuando vienen turistas ahí notamos que las ventas crecen más. El turista nos recibe muy bien, la gente local también por supuesto”. 

Respecto a sus hijos, sus compañeros de venta, Sara recordó “los trillizos, fueron un milagro, no hay otra palabra. Yo tenía a mi hija mayor y cuando ella tenía dos años me operaron y me dijeron que no podía tener más hijos. Sin embargo después de siete años me quedé embarazada de mi segunda hija y de ahí al otro año tuve otra hija, y al próximo los trillizos, en tres años tuve cinco hijos” afirmó.

“Los trillizos estuvieron muy graves porque nacieron de seis meses, pesaban un kilo. Estuvieron dos meses y medio en terapia hasta que lograron salir. A mí me dieron el alta en 24 horas porque al final estaba prevista una cesárea, pero como se adelantaron los tuve por parto natural, nacieron rápido. Después iba todos los días a verlos, estaban en el hospital Español”.

“Recuerdo que los atendía el doctor Vergani y él me decía todos los días “no sé si vamos a andar” porque los valores no se estabilizaban. En terapia la buena noticia es cuando una persona está estable, pero en el caso de ellos eso no pasaba, pero yo estaba segura de que sí y decía “van a salir, van a salir” recordó emocionada Sara.

Y continuó relatando “por un tema de oxígeno para que no les faltara para llegar al cerebro los tres quedaron ciegos, pero su cerebro no tuvo secuelas, después los llevaron a Mendoza donde los operaron y dos de ellos José y Manuel recuperaron la vista, pero Miguel no, quedó con el 100 por ciento de ceguera”.

Para ayudar a su mamá, Miguel y José también iniciaron su propio emprendimiento, como estudiaron en escuelas técnicas como la ex Enet y la Merín aprendieron a soldar. “Al principio me empezaron a acompañar para vender, yo iba con un bolso y ellos me ayudaban a cargarlo, pero después el bolso me empezó a pesar mucho y me compré un carrito”.  

“Un día les dije `algo tienen que hacer´ porque ya no nos alcanzaba con mis ventas, yo llevaba en el bolso también medias y repasadores pero no funcionó, entonces empezaron a hacer algo diferente e hicieron los muñequitos y empezaron a tener aceptación. Hay mucha gente que los colecciona ellos tienen unos modelos tradicionales, pero si le piden algo diferente en ese tamaño o más grande también los hacen” afirmó.

“Los muñequitos los creamos un día que estábamos arreglando el techo y como nos quedaron unos clavos nos pusimos a soldarlos con arandelas en la base y empezamos a hacer muñequitos de diferentes formas. La gente nos compra de a uno hasta que completa la colección. Los muñequitos salen 100 pesos y los que se encargan tienen otros precios” explicó Manuel.

Mientras que su hermano José se adelantó a anticipar que han hecho de esa idea todo un emprendimiento que tiene hasta nombre y se los puede encontrar en Facebook como “Adornos Manjos”, para quien quiera solicitar por cantidad para souvenirs o de otros tamaños.

Llegando al final de la entrevista le consultamos a Sara si en alguna oportunidad se cansa de salir a vender y destacó “hay días que no dan ganas de salir, pero hay que salir y darle siempre para adelante, porque nosotros vivimos de esto, y todavía no tengo la edad para jubilarme pero por suerte no tengo ninguna enfermedad”.

No obstante aseguró “nosotros lo disfrutamos muchísimo, a mi me ayudó a salir de la depresión, además lo consideramos como salir a pasear y el día que no se vende nada y bueno. Pero por suerte son más los días que se venden que los que no, es muy raro un día a cero siempre uno o dos se venden”.

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