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Si tratás a tu mascota como a un hijo, podés estar sufriendo este trastorno

Se da cuando las personas llevan su relación con las mascotas a extremos enfermizos.

13-04-2018

Muchos estudios confirman que tener una mascota es saludable porque la compañía de un animal doméstico genera beneficios tanto anímicos como físicos. De hecho existe la zooterapia o terapias que se valen de animales entrenados como apoyo en tratamientos de rehabilitación para pacientes de cualquier edad con enfermedades que afectan su vida emocional, cognitiva y social.

Pero otra cosa es el excesivo apego a los animales que tienen algunas personas y que les acarrea consecuencias negativas tanto para ellas como para sus afectos, en estos casos, sufren un trastorno que se conoce como petofilia.

Cada vez es más frecuente ver la intensa relación que llegan a tener algunos humanos con sus mascotas. Un claro ejemplo, son los miles de fotos y vídeos que inundan las redes sociales de gatos, perros y otros animales, a veces alojados en hoteles de cinco estrellas disfrutando de la misma comida que sus dueños o incuso de los servicios como peluquería o spa.

Algunas personas deciden tener una mascota cuando se quedan solas, porque no tuvieron hijos o éstos fueron de la casa, o porque perdieron a su compañero de vida o las decepcionó un amor. Entonces, caen en la petofilia por refugiarse en el amor incondicional, y sin problemas, que solo pueden ofrecerles las mascotas.

Jon Katz, periodista norteamericano y uno de los expertos que más ha escrito sobre este comportamiento, dice que, como cualquier lazo sentimental, el cariño a los animales pasa a ser un problema cuando se convierte en adicción.

Para distinguir si una relación con tu mascota es insana, lo que se evalúa no son las conductas concretas: gastar mucho dinero, tratarlos como humanos o colmarlos de caprichos, esos no son síntomas preocupantes en sí.

Estamos ante un caso de petofilia si el afectado solo siente satisfacción cuando tiene contacto con seres irracionales y se aísla de su entorno, si limita completamente su forma de vivir o si el individuo enganchado a este vínculo anómalo quiere desligarse de él pero se siente incapaz de hacerlo.

Que consideremos al perro como el mejor amigo del hombre hace referencia a su lealtad, no significa que debamos tratarlo de verdad como a un humano amigo. Lo cierto es que es un trastorno que se ve cada vez más, promovido por algunos personajes famosos y por la difusión en las redes sociales.

Por supuesto que no es malo ni patológico querer a un animal, cuidarlo y mimarlo. Darle amor a una mascota y recibirlo -a montones- de ella, favorece el bienestar; pero tratar a un animal como si fuera una persona en todos los aspectos, puede llegar a rozar la paranoia. Vestirlos como muñecas, ponerles joyas o llevarlos al spa es ridículo e innecesario. Personificarlos es robarles su verdadera naturaleza y faltarles al respeto.

Fuente: tn.com.ar